De Pushkar a Bundi fuimos en un autobús local que duró 4 horas. El viaje fue de lo más movidito. Ya lo avisaba la ”Loly”, pero nosotros no le dimos mucha importancia hasta que en uno de los baches, Ali pego un grito que le salió del alma (Lo que hizo que todo el mundo se girase para mirarnos) y Parrita dio con la gorra en el porta maletas, muuuuuuy fuerte. Llegamos con los riñones destrozados. Por si alguien hace este trayecto, aconsejamos sentarse por en medio o por delante y no como nosotros justo encima de las ruedas traseras.
En Bundi hay muchos hostales, nosotros fuimos a uno que era “nuevo”. Para llegar a él teníamos que pasar por el callejón de la muerte, sortear ratas, monos y vigilar que no nos cagasen las palomas. No estaba mal, aunque el tipo de recepción era un pesaaaaoooo.
Al día siguiente, nos fuimos a visitar la ciudad. Vimos el Palacio y el Fuerte. Son preciosos, aunque algo descuidado y abandonado. A la entrada, junto con el ticket, nos dieron un palo. ¿Cómo que un palo? Sí, sí, un palo por si lo queríamos, ¡porque estaba lleno de monos! ¿cómorrrr? ¡Otra vez monos! NOOOOOOOOOOO.
Armados ya, subimos al Palacio y era precioso. Las vistas desde arriba eran impresionantes. Se veía la ciudad entera, el lago y el azul de casi todas las casas. Precioso.
Cada vez que cambiábamos de estancia, nos cagábamos por los monos. Parece una tontería, ¿verdad?. Si los monos no dan miedo… JA!!! Tienen una cara de mala leche… además, éstos eran los de la cara blanca, que según nos contaron son más agresivos y a veces intentan robar las cosas a la gente (cámara, comida, agua…) En fin… que con el palo en la mano y llevándolo por delante visitamos todo y subimos al Fuerte. Había que subir un caminito muy estrecho flanqueado por monos. Parecía un videojuego, algunos nos seguían en grupo, otros nos cortaban el paso y hubo otro que nos enseñó los dientacos y nos gruñó. Pero al final, armados de valor (y con el palo en la mano) conseguimos pasar de pantalla.
Los días en Bundi transcurrían tranquilos. Visitamos la casa de Kipling, donde escribió el Libro de la Selva, el mercado de las verduras y un stepwell (son unos pozos antiguos en los que acumulaban agua durante el monzón) plagado de murciélagos.Aquí os dejamos unas fotitos!
Ali en la entrada del Palacio
Palacio
Monos
Lara Croft
Palacio y Fuerte
Bundi
La Flor del Jardín (escrito por Parrita)
Camino del Fuerte
Colores
Mercado de verdura
Stepwell
Murciélagos
Dentista
Dentista callejero
Estación de autobús
Sound system indio
Templo de Bundi
Decidimos movernos hasta Udaipur en un bus nocturno. Hizimos tiempo hasta la hora de salida. Llegada la hora, cogimos un autorickshaw hasta la agencia de viajes. Cuando llegamos creíamos estar en una peli de Kusturika. Adjuntamos foto.
Gato Negro, Gato Blanco
Como era de esperar, el bus llegó tarde. Pero eso no fue lo peor. El bus daba miedo y encima nos habían adjudicado, por nuestra cara de pardos, una cama a cada uno en una punta del autobús. Menos mal que Ali sacó el dragón que lleva dentro y después de montar el pollo (todo esto a oscuras), por arte de magia, apareció una cama doble vacía, no sin antes pedirnos 100 rupias más. El tipo, al ver salir de nuevo al dragón, entendió que ni una rupia más.
Ya subidos en el nicho-cama, empezó el viaje. Desde el minuto 1, Parra empezó a marearse. Entre el calor, el olor a yo que sé, el ruido insoportable que hacían los cristales, pensamos que no íbamos a pegar ojo en todo el viaje. Y así fue. Os dejamos un video, que aunque no se aprecie muy bien, podéis haceros una idea de lo que fue.
No habiendo pegado ojo y con un humor de perros, llegamos a Udaipur a las 6 de la mañana.
Lo de siempre. Busca hostal, regatea el precio y después de ver gallineros, corrales y habitaciones de lo más chungas, al final encontramos una bastante cómoda.
Udaipur nos gustó bastante. Es una ciudad pequeña, tranquila y SIN MONOS.
Pasamos 3 días visitando las cosillas que hay allí y disfrutando de la tranquilidad.
Aquí os dejamos fotos y vídeos de todo lo que vimos. Un abrazo y besos a tod@s. Nos vemos en nuestro próximo destino Mumbai (Bombai). Según Ana Torroja, un paraíso. Ya veremos…
Puskhar, después del caos de Agra y Jaipur, esto es lo que necesitábamos. Un pueblo entre pequeñas montañas, tranquilo y con poca población.
A la llegada, tras casi 5 horas de bus, había que buscar donde quedarnos. En este pueblo los hostales son muy baratos. Los había desde 2,50 €, pero al final nos decidimos por uno que tenía wifi, terraza y la habitación era la más limpia que habíamos visto desde que estamos aquí.
Este pueblo, también es zona de peregrinación, ya que aquí se encuentra el único templo de Brahma (el dios creador del universo en el hinduismo). El pueblo rodea a un lago, el cual está lleno de ghats, donde la gente hace sus ofrendas y se bañan.
Los días en Pushkar, transcurrieron muy tranquilos, nos levantamos tarde, hicimos largos desayunos, charlando con el chico del hostal, paseamos relajadamente… Los dueños del hostal eran una familia muy agradable y hospitalaria. Uno de los hermanos, con el que más hablábamos, era el cocinero del hostal. Pasamos horas hablando con él, al parecer estaba iniciándose más profundamente en el hinduismo. Nos explicaba muchas cosas curiosas sobre su religión, como las reencarnaciones, el karma, el sistema de castas, gurús, meditación, yoga, etc. La verdad que le agradecemos todo lo que nos enseñó. Y sobre todo Parrita, ya que nos dejó entrar en la cocina y nos enseñó a cocinar unos cuantos platos típicos, jejejeje.
Uno de los días, hicimos una caminata hasta lo alto de una montaña donde había un templo. Casi morimos en el intento, jajajajaja. Para llegar arriba, había una escalera interminable de piedra. Además eran las dos de la tarde, con lo que el calor tampoco ayudaba. Cual Camacho y Leticia Sabater, Hicimos cumbre “to sudaos” pero muy orgullosos de nosotros mismos. La verdad es que mereció la pena porque las vistas eran impresionantes.
Aquí os dejamos unas fotitos del momento mountain
La montaña al fondo
A medio camino
Tomando un respiro
Vaya vistas
Camacho y Leticia Sabater
Desde la cima!!
En Pushkar, conocimos a un tipo muy interesante, se hacía llamar “The Doctor” y regentaba un par de hostales y cafeterías. Era de madre jamaicana y padre italiano, pero había nacido allí. Y era una mezcla de Bob Marley, Ronaldinho y Berto haciendo de la mujer de Friker Jiménez. Y según él lo que más le gustaba en la vida era cocinar y fumar, y no tabaco precisamente. Vaaaaaya personaje!!!!! En esta foto, no os fijéis en Parrita, sino en la foto tamaño poster de detrás.
La hemos puesto más grande para que veáis a Doctor en el poster de atrás!
Otra de la cosas por lo que es conocido Pushkar, es por tener milloooones de tiendas de ropa, bisutería, telas, alfombras…La gente con tiendas o puestos, viene a comprar aquí las cosas porque los precios están tirados. Para nuestra sorpresa, tampoco nos volvimos locos, aunque Ali algunas compritas hizo. Los precios son de risa: pendientes por 0,25 céntimos, pantalones por 2,30€, vestido por 2€, tobillera 0,66 céntimos…Para todo lo demás Pushkar Card.
No podemos olvidar contaros nuestras experiencias con los monos, que cada vez están siendo más habituales. Aquí, los monos son gigante, como niños de 8 años NOTA!. Tienen la cara negra, de pelo gris y un rabo larguísimo. Por lo visto son los más amistosos, aunque a nosotros no nos lo parecieron, ya que mientras Parrita recogía la ropa tendida, uno saltó a nuestro balcón con mirada desafiante. ¡Quería nuestros calcetines!. Pero Ali estuvo rápida y tirando con fuerza de Parrita lo metió pa dentro y cerró la puerta en un segundo! Mono cabrón!!!!
Y poco más que contar de Pushkar, sólo decir que merece la pena venir, es muy bonito, tranquilo, la gente muy amistosa y las puestas de sol increíbles. Aquí os dejamos otras fotitos y algún video