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miércoles, 19 de octubre de 2011

ÚLTIMOS "DÍAS Y FLORES" (DE RIUNG A LABUANBAJO - RINCA)


            Seguíamos en Riung y acabábamos de conocer a Adam. Él es un pescador y resultó que su hermano era el dueño de la barquita en la que trabajaban. Nos dijo que nos podían llevar hasta Labuanbajo y que eran unas 12 horas de camino y que también podíamos pasar unas horitas en las islas que hay cerca de Riung, conocidas como las 17 Islas. El plan estaba bien, pero nosotros queríamos mucho más. Ahí fue cuando comenzaron las negociaciones. Queríamos recorrer el camino de vuelta en tres días y así poder disfrutar de las maravillosas islas que rodean Flores. Fuimos a ver el "barco" y aunque no nos parecía nada cómodo, nos pudieron las ansias de aventura. Y así fue. Quedamos unas horas más tarde en el hotel para recibir las instrucciones de Adam. En su mano estaba cocinar y conseguir un pequeño motor para tener algo de luz en el "barco". En la nuestra, aprovisionarnos de agua, café, tabaco y algunos dulces y comida de emergencia por si fallaba algo. Sólo faltaba ir a comprar, toda una experiencia también. En cuanto aparecimos por el mercado local, empezaron a seguirnos hordas enteras de niños. 

                                          

                Y así, con todo los víveres comprados, fue como llegamos a la mañana siguiente, al barco donde íbamos a pasar los siguientes 3 días con sus respectivas noches.

Barcucha

               Resultó que los hijos del capitán, porque así es como habíamos bautizado al hermano de Adam, estaban de vacaciones en el cole, así que teníamos que sumar dos pasajeros más a la embarcación. El primer destino era una de las 17 islas que hay en Riung. Adam entre gestos y su escaso vocabulario decía: Swiming, swiming now!!! Y claro a las 8:00 am, a ver quién coñ.. tiene ganas de meterse al agua!!! Pero bueno, al verla tan transparente, no pudimos decir que no. 
  
Playa en las 17 Islas
            A las 9 de la mañana, Adam y el Capitán se pusieron a pescar algo para la comida. Qué bueno!!!, pescadito fresco para comer! Hasta ahí todo normal. Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta que no iba a ser para comer sino, más bien para desayunar!! Sí, sí, nos sirvieron la comida a las 10 de la mañana!!! Pero como comer y rascar todo es empezar, no hicimos ascos a nada y engullimos todo lo que nos prepararon.

Ñam, ñam!
        Todavía quedaba mucho camino por recorrer. Adam y el Capitán parecían tener algo de prisa, así que decidimos no pasar más tiempo en las islas e iniciar el camino que había entre Riung y Labuanbajo, eso sí, no sin antes parar en una isla que está habitada por miles de zorros voladores.

Fliying Fox

P
parecen racimos de uvas
              Ese día navegamos unas 6 horas. Tuvimos tiempo de sobra para todo, leer a ratitos, meternos sobredosis de café, escuchar música y hasta parra se animó a conducir la barquichuela.

A toda máquina!

No era tarea fácil


Parrali
            El hambre y el cansancio iban haciendo mella tras las 6 horas de viaje y que decir de Adam, el Capitán y los niños. Ellos son musulmanes, bueno Adam no tanto. Así que aprovechando la puesta de sol, decidieron parar el motor y la vez que le daban descanso a éste, preparar, para nosotros la cena, y para ellos, la primera comida del día.

Muy difícil sacar una foto derecha!
Puesta de sol
Os vamos a aburrir!
            Empezaba a oscurecer y las chicas... claro los chicos lo tienen mucho más fácil, las chicas llevaban mucho tiempo sin poder ir al "baño" Y como el mar estaba increíble y puede que no hubiese ninguno a decenas de kilómetros, no les quedó otra que tirarse al agua
Increíble!
           Para sorpresa y desagrado de todos nosotros, unos nuevos invitados se habían colado en la fiesta. A modo de polizones, comenzaron a salir cucarachas de cualquier mínima rendija que había entre los maderos del barco. El único modo de que no se acercasen a nosotros era tener alguna luz encendida y claro, la única bombilla que había en el barco, que casualidad, que acabó rota. Así que todos nosotros, linterna en mano, íbamos persiguiendo a las cucarachas a modo de foco en un campo de concentración, mientras Adam las cogía con la mano y las tiraba por la borda a la vez que gritaba: Quechua! quechua! no problem! no bite!!!! En fin, todo un cuadro!!!
      Después de una buena charla de sobremesa, con el buche lleno eso sí, nos preparamos la "cama", porque claro, no teníamos colchón ni nada, simplemente una esterilla que colocamos como pudimos en la parte delantera del barco. Ana, Ali y Parra durmieron ahí. Y Rodrigo, el más listo de la clase, trajo una hamaca que colocó entre los palos del "barco". Él iba a ser el único que no iba a sufrir las carreras de las "quechuas" por encima de la cara, verdad Ana??? Aún con el barco en marcha, nosotros 4 y los niños, nos quedamos dormidos con el balanceo del barco. No sabemos muy bien, cuándo ni dónde paramos a dormir, pero eso es lo bonito de esta aventura.
Adam & cia


Sobremesa

Rustik y Triping

             A la mañana siguiente, despertamos en una aldea sin saber muy bien ni donde ni cuanto camino habíamos recorrido la noche anterior. Al poco rato de despertar, cuando ni siquiera había salido el sol, comenzaron  a acercarse los primeros curiosos.

Los más madrugadores

6:00 am

Os avisamos, os vamos a aburrir.
            Adam nos había dicho el día anterior, que iríamos parando de camino a Labuanbajo, en aldeas donde viven familiares suyos. Nuestra idea de aldea, hasta el momento, eran pequeños "pueblos", no muy poblados, pero con casi las mismas comodidades y modos de vida, que en cualquier otra parte de la zona. Pero esta idea o pensamiento occidental nuestro, iba a terminar aquí. 
       Ellos, al igual que Adam. el Capitán y los niños, pertenecen a un pueblo o etnia llamada Bajos. También se les conoce como "Gitanos de Mar". En su antigüedad, no sabemos si ahora lo son, eran nómadas. Se dedican a la pesca y al cultivo de algas marinas, suponemos que a ésto último, no desde hace mucho tiempo. No tienen grandes cultivos, ni siquiera arrozales, sólo cultivan algunas cosas para el consumo familiar. Y viven en construcciones de chapa, madera, bambú y cualquier otra cosa que recojan y puedan reciclar. Para nosotros la entrada en la aldea fue impresionante, no sabríamos describir el por qué, pero a medida que íbamos avanzando y adentrandonos en ella, más mudos nos íbamos quedando. Eso sí, la gente y sobre todo los niños eran impresionantes y de lo más hospitalarios.

Más amigos.

La aldea

Más aldea

Y más

Las "casas"
       
  La aldea estaba llenita de niños/as, y claro, como siempre, todos nos iban siguiendo.


No sabemos quién flipó más, si ellos o nosotros.
Anita como en su casa

Seguían saliendo más

            Mientras tomábamos un té en casa de los familiares de Adam, vino a vernos un maestro de la escuela de la Aldea. Resultó, que en la aldea, había una escuela financiada por una O.N.G australiana, y claro, Ali y Ana enseguida se entendieron con él. Nos pidió, si podíamos ir a  hacer una visita a la escuela para que los niños/as pudiesen conocernos y aprender un poquito más de inglés. Como podéis imaginaros, ésto también se convirtió en más que un acontecimiento.

Camino hacia el cole.

No pudieron resistirse!!

El profe dando indicaciones.

Y todos muy atentos!
       

            Como faltaban pocos días para la fiesta del Día de la Independencia, los niños nos hicieron un desfile para que viesemos un adelanto de lo que iba a ser.
Desfile por el Días de la Independencia.
Todavía quedaba tiempo para una clase más

Guapísimas las dos!!!
      
       Ya iba siendo hora de volver al barco. Nos depedimos de todos los niños y continuamos nuestro camino hacia Labuanbajo. O eso creíamos. Porque, cúal fue nuestra sorpresa, al poco de que el  Capitán arrancase el barco, cuando éste se paro y no había cristo que lo volviese a poner en marcha. Estuvimos más de 2 horas parados en una cala donde poco había por hacer. Adám y el Capitán, intentaban por todos los medios que el motor volviese a arrancar y Adam, el pobre, nos miraba con cara de circustancia diciendo: Chinesse engine, no good, no good. Japanese engine, very good and more expensive!! Tras más de 2 horitas a la solana, el capitán puso de nuevo el motor en marcha y pudimos irnos de aquella maldita cala.
          Ya llevábamos 2 días y una noche en el barco. Eso significaba que llevábamos 2 días, acumulando pegotes, en nuestro cuerpo, de sal, cremas solares y cualquier otra cosa que hubiese por el barco y el mar. Pero como parece que en Flores, todo es posible, Adam nos invitó a visitar otra aldea donde íbamos a poder conocer a sus suegros y disfrutar del lujazo de darse una buena ducha, yujuuuuuuuuu!!!
            Antes de la deseada ducha, nos dio tiempo de disfrutar de las aguas de la zona. Estuvimos más de 2 horas snorkeleando y os podemos asegurar que fue increible. Vimos langostas, un pez Leon, millones de tipos de coral, el increible pez payaso arlequín, peces murciélagos y medusas!!! El agua allí era de las mejores que habíamos visto. Así que después de aquellas horitas a remojo, tocaba la hora de la "ducha". Imaginaos "ducharse" en medio de aquella aldea, con ropa claro, y sacando cubos de un pozo que había en medio de la aldea. Todo ésto con la mitad de la aldea arremolinados a nuestro alrededor.
Comité de bienvenida
             Después de nuestra refrescante ducha a cubazos del pozo y la suculenta cena de noodles de sobre, Adam nos invitó a tomar un te en "casa" de sus suegros y así poder conocerlos. Fue una pena que ninguno de nosotros llevase la cámara. Las condiciones de la vivienda eran indescriptibles, chozas de bambú, donde vivía la familia entera. Fueron muy amables con nosotros. Todos sentados en el suelo alrededor de una única lamparilla de aceite mientras charlábamos, como podíamos, con un té en nuestras manos. Fue un momento mágico, los más mayores nos preguntaban, mediante señas, cómo se decian en "Bahasa Español" nariz, lampara, piernas... mientras ellos, intercambiaban esas mismas palabras en Bahasa Indonesio y Bajo. 
                  Esos momentos carentes de mucha conversación y a la vez, llenos de complicidad, estarán en nuestra memoria para siempre.
                 Con mucha gratitud, nos despedimos y nos apretamos las manos, sabiendo que no nos volveríamos a ver. Aturdidos por la experiencia, volvimos a la barca a pasar nuestra segunda noche con una luna de escándalo.

Atardecer

Luna llena

          A la mañana siguiente, amanecimos a las 6:00 am. Como no queríamos terminar la aventura, decidimos, despues de negociar con Adam y el Capitán, continuar con ellos hasta Rinca e ir a visitar a los famosos dragones de komodo. Despues de una parada técnica en boxes, es decir, en Labuanbajo y aprovisionarnos de agua, tabaco y comida. Nos enrolamos de nuevo en el barco, pociendo rumbo a Rinca.
Puerto de Labuanbajo

Listos para otra noche de barco

Camino a Rinca. Adam.

             Llegamos a la Isla de Rinca y tuvimos que salir corriendo hacia el parque natural, ya que sólo faltaba media hora para que lo cerraran. Adam y los niños nos acompañaron. Aunque ellos viven a sólo un día de camino, nunca habían podido ir. Imaginaos la ilusión que les hizo a los niños!!
             En el trayecto siempre te acompaña un ranger, el nuestro no sabemos si llegaría a los 16 años. Como arma de defensa llevaba un palo terminado en v. Tras pagar la entrada, nada barata por cierto, nos adentramos en el parque. Suele haber un grupo de dragones cerca de las casas de los rangers atraidos por el olor de la cocina, y suponemos que bien cebados. Ali, bastante acojonada e impresionada por las gigantes lagatijas, no paraba de repetir, "y este enclenque nos tiene que defender?" refiriendose al adolescente ranger. Soportando todos el acojone de Alicia, caminamos por el parque y tuvimos la suerte de ver también un búfalo de agua salvaje.

Dragón pachurrón

Impresiona eh!!

                Mientras subíamos por una montaña, el mini ranger nos avisó que parásemos y nos quedásemos quietos (por supuesto nunca correr). Todos, menos Ali, pensamos que era parte del juego. Nos quedamos boquiabiertos cuando un bicho de 3 metros bajaba a toda velocidad por la ladera de la montaña que nosotros estabábamos subiendo. Mini ranger, achuchó un poco al dragón para que se fuese por otro lado. Ana, con mucha paciencia, tranquilizaba a Ali, mientras Parra, intentaba hacer fotos del momento.
Aquí lo tenéis, (foto hecha por Rodrigo)

Olisqueándonos

Arriba en la montaña, Anina no me dejes sola!!!
              Una vez terminada la expedición, el mini ranger se despidio de nosotros y nos indicó el camino hacia la salida. Sólo eran 500 metros, aunque para Ali serían eternos. En nuestro camino hacia la salida, ya sin el mini ranger, no podría ser de otra manera, nos encontramos con un dragón que venía en nuestra dirección. Entre risas y acojone de todos, pasaron unos minutos, sin saber qué hacer, hasta que apareció un RANGER, que pesaba más de 50 kilos, jejeje y desvió añ bicho por otro camino. A Ali, le faltó tiempo para subirse a unas piedras.

Ali trepando
          Nos dispusimos a pasar nuestra última noche en el puertito de Rinca. Compartimos embarcadero con otros barcos, y éstos sí eran barcos de verdad. Rápidamente se corrió la voz de que veníamos desde Riung con  tan básica barca. Fue aquí, donde nos dimos cuenta de la locura que habíamos hecho. Los demás barcos nos ofrecieron de todo, nos conectaron a sus grandes generadores y hasta nos dejaron usar sus baños. Las chicas sobretodo, lo echaban de menos.
              Al día siguiente llegamos a Labuanbajo, no sin antes parar a bañarnos, tras 4 días y 3 noches inolvidables para todos. Quedamos con Adam, el Capitán y los niños en vernos más tarde por el pueblo. Después de tomar unas cervezas con ellos, llego la hora de la despedida. Con mucha pena, como siempre que llega esta hora, nos abrazamos y nos despedimos de ellos hasta siempre. No hace falta decir que esta parte de nuestro viaje, ha sido una de las más especiales.

viernes, 30 de septiembre de 2011

WELCOME TO MY PARADISE!! (MONI - KELIMUTU - RIUNG)

        Tras un largo, largo camino y una carretera llena pero que llenita de curvas, por fin llegamos a Moni, n pueblito situado a los pies del Kelimutu. El bus nos dejó justo delante de una casa con un cartel que anunciaba "Silvester Guest House". Preguntamos el precio y después de visitar alguno más decidimos volver a casa del señor Silvester para regatear más a fondo. En su intento de convencernos, nos ofrecía música en directo y comida local a muy buen precio. Como ese día era el cumple de Anita, no pudimos rechazar su oferta. La cosa prometía. 
         Silvester nos enseñó orgulloso su equipo de música. Era un teclado eléctronico al más puro estilo "gitano con la cabra". Nos mostro todos los ritmos y canciones grabadas de su repertorio. Rodrigo, nos había comentado algo de que se dedicaba a la música, pero cuando se puso a tocar aquel organillo, nosotros y muy especialmente Silvester, no podiamos creer lo que estábamos escuchando. Este chaval es todo un genio del piano!!! Tocaba cualquier pieza de música clásica.
          Encargamos la cena y una "tarta de cumpleaños". Era bastante tarde y después de una buena ducha a base de cubazos de agua calentita nos fuimos a cenar. Compartiimos la velada con dos parejitas inglesas que también se alojaban en casa de Silverius, Silvester, Horacius, Ignatius, o cualquier otro nombre que se nos ocurriese.
            La cena estuvo muy rica, pero eso fue lo de menos. El plato fuerte fue Silvester, su organo y cualquier local que se pasase a cantar y compartir bebida con nosotros. Silvester desplegó su repertorio musical que iba desde: Lalalala la Bamba, pasando por happy birthday tuyu hasta el archiconocido No woman no cry. Después de unas cuantas cervezas y unos chupitos de vino de arroz local, la cosa fue un desmadre. Todos pasamos por el micrófono y hasta parrita se animó a cantar y bailar.
             Todo el momento cumpleaños fue muy subrealista y sobre todo divertidísimo. Seguro que será un cumpleaños inolvidable para Anita y todos nosotros. 
                Grabamos unos cuantos vídeos, pero al no haber suficiente luz, no se ve un carajo, pero lo importante es el audio. De todas formas, si probáis a verlos desde youtube en pantalla completa, se puede apreciar mejor.





Cumpleañera y su tarta
 
A primera hora, Silvester y su familia con el Waka, waka

Comenzaba el repertorio

Cantante del pueblo

Los curiosos iban llegando

Y se arrancó Rodrigo con Knocking on Heaven´s Door

Anita y Hotel California

Silvester en pleno éxtasis

El de verde era nuestro favorito
 
Cristo y su pelo de micrófono cantando Corazón Espinado

En dueto

Y el número 1... Lalalaala la Bamba!!!
          Para no perder la costumbre con los madrugones infernales, nos levantamos a las 4 y media  y con algo de resaca, para subir al Kelimutu y ver el amanecer. En fin una guirolada más, aunque mereció la pena.
             Kelimutu es un volcán de 3 cráteres que se han convertido en lagos y sus aguas son cada una de un color, dependiendo de la concentración de los minerales en cada uno de ellos.  Nos pareció un lugar precioso, a pesar de la masificación de turistas a esas horas. aquí van unas fotos y vídeos.

Por qué a estas horas?

Uno de los cráteres estaba lleno de nubes

Amaneciendo

Dream Team


Los otros 2 cráteres
 
Y, se hizo la luz

Más de lo mismo

No se despejó en toda la mañana

Parrali

         La vuelta se podía hacer a pie o en moto, pero como el sueño hacía mella, nos decantamos por la moto. Bajando, pudimos ver arrozales y disfrutar de las maravillosas vistas desde lo alto.

Foto robada a Rodrigo

Arrozales
          Después de una muy merecida siesta, estuvimos toda la tarde "touching the balls". Se empezaron a acercar los hijos, sobrinos, primos, etc. De la muy numerosa familia de Silvester. Pasaron toda la tarde con nosotros, jugando, pintando y haciendo el mono. Casi casi eso, parecía una guardería en lugar de nuestra habitación. 

Watermelon, aprende jugando!

Ranti

Carlitos o Ronaldinho de peque


Iban llegando más
         Nuestro próximo destino era Riung. Como los autobuses eran un infierno y la gente local nos decían que las carreteras eran todavía peores, TODAVÍA PEORES!!!! Pensamos en alquilar un coche,que aunque era un poquito más caro, así nos ahorraría en tiempo y salud.
          El camino fue un infierno de todas formas, y al llegar a Riung, lo de encontrar alojamiento fue toda una odisea. Elegímos este sitio por que había que volver a Labuanbajo y no queríamos retroceder sobre nuestros pasos. También buscábamos un tiempito de relax y algo de playa. Todos los hoteles o estaban llenos o eran una mierda, pero mierda, mierda. Y eso que nosotros no somos muy tiquismiquis, pero había que verlos. 
          Un tipo, nos ofreció, a un precio disparatado ir a visitar las islas o bien, nos podía incluso llevar hasta Labuanbajo en barco. En seguida nos dimos cuenta que ni el barco era suyo y que lo único que quería era ganar un dinerito fácil con nosotros. Pero eso nos dió la idea de volver a Labuanbajo en barco, pero en lugar de hacerlo en 11 horas, podíamos pasar alguna noche en el barco. Así que nos dirigimos hacia el puerto, a ver que podíamos conseguir.
De camino al puerto
Como nos seguían, decidimos hacernos una foto

Niño entre los arrozales

          Fue ahí, donde conocimos a Adam. Pero esto ya os lo contaremos otro día.
          Besos a todos y nos vemos en...